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Marko Potkozara Fehér, la moda que viene del Este

Las pasarelas de moda menos tradicionales están viviendo su propio momento de gloria. Un momento que, posiblemente, no se traduzca en cifras millonarias, pero que podría llevar a crear un circuito paralelo a las grandes citas -París, Milán, Londres y Nueva York-, donde presentar propuestas que por motivos económicos o creativos no tendrían cabida en un escaparate más multitudinario.

 

El mercado actual de la moda está más saturado que nunca, pero parece que esto pasa inadvertido a muchos de los ojos que pretenden lucrarse con ello. No tiene sentido que todos los países pretendan jugar en la misma liga, cuando ni parten de la misma posición, ni tienen los mismos medios para conseguirlo. Y, desde luego, diversificar esfuerzos, creando múltiples semanas de la moda separadas geográficamente, no ayuda. Invertir dinero en un evento de tres días donde únicamente acuden familiares de los diseñadores, vecinos de la localidad y, con suerte, uno o dos medios de tirada nacional, es un derroche que no debería permitirse nadie. Y más cuando otros países nos van pisando los talones.

Marko Potkozarac Feher proviene de uno de estos países que, lejos de permanecer invisibles, tratan de situarse en el mercado internacional -mientras otros lamentan su mala suerte, sin hacer mucho para remediarla-. Potkozarac es un joven diseñador que reside en Banja Luka y produce sus colecciones en Bosnia-Herzegovina. Tras graduarse en Moda y diseño textil en la Universidad de Banja Luka, realizó varias colaboraciones con grupos de música, tanto a nivel de vestuario y estilismo para conciertos como imagen para álbumes, lo que le permitió saltar a la Banja Luka Fashion Fair en 2013 y presentar su primera colección Virdzina (Virginia). “Un hecho objetivo sobre Bosnia-Herzegovina es que posee talento para el arte, instinto de supervivencia y una magia que inspira a la juventud”, comenta la periodista Verica Misic, “Marko Potkozarac es un claro ejemplo de la gente joven que, pese a poseer las cualidades, no ha conseguido todavía situarse en las páginas del éxito y la seguridad”. Aún así, la repercusión que alcanzó la presentación de la colección le ha valido para traspasar la frontera local y tratar de dirigirse hacia un mercado más amplio.

La colección Virdzina se inspira, parcialmente, en el trabajo del director serbio Srdjan Karanovic, que se postuló al Oscar a mejor película de habla no inglesa en 2009, y trata de mostrar el poder de la tradición que todavía permanece en algunos lugares de los Balcanes. Se trata de un trabajo sobrio, donde la ausencia de color, de formas y la mezcla de femenino y masculino se unen para transmitir la dificultad de crecer en un país marcado por la tragedia. Los abrigos y los portafolios, de clara inspiración japonesa, suponen un guiño de rebeldía de quien no pretende quedarse sometido a la férrea tradición de los países del este de Europa. Resulta destacable el equilibrio conseguido en una primera colección, buscando la comercialización de ciertas piezas y la provocación en forma de androginia, a la que estamos muy acostumbrados en determinados círculos, pero que puede resultar muy llamativa en países con un sustrato menos liberal. Todo ello, sin llegar a caer en el recurso fácil y explotando una atmósfera que traslada, inevitablemente, a la Bosnia-Herzegovina que todos podemos tener en mente. “La primera colección de Potkozarac representa el valor, la juventud y el talento que debe brillar en la industria de la moda de Bosnia”, apunta Misic. Tendremos que esperar a próximas colecciones para ver si este potencial se canaliza en la dirección adecuada.

Fotografía: Dalibor Danilovic