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NADA ES PARA SIEMPRE
Categoría: ARTE

NADA ES PARA SIEMPRE

Queridos lectores

El equipo de DOZE Magazine, tras cuatro años y medio en el sector editorial, se despide de todos vosotros entre sonrisas y lágrimas. Lágrimas porque dejamos de informaros diariamente y sonrisas porque esta experiencia ha sido una de las más gratificantes de nuestras vidas.

Corren tiempos difíciles y las oportunidades para seguir a flote son tan escasas que hemos decidido paralizar este proyecto para embarcarnos en otros cuya viabilidad sea, valga la redundancia, viable.

Queremos agradecer a nuestros lectores el apoyo incondicional y el cariño con el que nos habéis arropado durante todo este tiempo, y a todos los profesionales que han hecho de DOZE un medio de información cultural de calidad. 

 

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.
Categoría: TV

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.

Dentro de la feria Jääl Photo, DOZE Magazine tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las jóvenes figuras que están dibujando el nuevo retrato del arte español. David Catá ha conseguido abrirse hueco en el circuito del arte y lo que es más significativo, invitarnos a la reflexión mediante una poética personal afinada. 

 
 

Acero anónimo

Otra vez el hombre del metal con tendencia a oxidarse llega a los cines del mundo dispuesto a dar caña y a sobrevolar las ciudades asediadas por el mal y sus villanos: Superman regresa y con estilo renovado (y los gayumbos por dentro, que ya era hora). El hombre de acero (Man of Steel, Zack Snyder 2013) pasa por la cartelera y se posa en todos los medios para recordarnos que no hay crisis que él no pueda solucionar (o para hacernos creer que así sea).

Tal vez los superhéroes sirvan para eso, para renacer cíclicamente y encandilarnos a todos con sus superpoderes. Son mitos y están siempre por encima de lo que el ser humano alcanza a comprender a pie de calle: ellos, que a veces llegan de otra galaxia y otras han sido víctimas de una accidental y terrible mutación genética, pueden hacer lo que nosotros ni de lejos soñamos intentar.

Ellos no sólo acaban con el malo de turno sino que además le dan un escarmiento ético previo, para que éste sepa, antes de desaparecer, el porqué de lo poco positiva que ha sido su conducta hasta el momento. Todo superhéroe que se precie, lleva a un mentor dentro con ganas de comunicar ideales y contagiar buenas energías.

De otra pasta son los héroes de ficción anónimos, los humanos excepcionales que sin asomar siquiera la cabeza por el agujero del objetivo público, consiguen grandes cambios y remueven las conciencias de la masa pasiva que los rodea. Sobre ellos, los que no han sido bendecidos con poderes superiores pero que, sin que nadie lo sepa, también han logrado grandes proezas, se han hecho películas. Aquí algunos ejemplos:

- El mendigo. Luces de Ciudad (City Lights, Charles Chaplin 1931). La conmovedora relación entre un vagabundo y una muchacha invidente que culmina en una de las más hermosas secuencias finales del cine clásico. Él se enamora y ella no puede verlo. Él se desvive por ayudarla a recuperar la vista, pagándole una operación y ella lo confunde con un millonario. Él no pide nada, sólo le entrega a ella todo lo que tiene. Un anonimato generoso, hermoso y famoso.

- Frank Serpico. Serpico (Sidney Lumet, 1973). Un policía de la ciudad de Nueva York que, harto de tanto soborno aceptado entre sus colegas, decide revelarse y poner fin al trato turbio con el crimen. Al Pacino, en toda su lozana y hermosa juventud, construye un personaje que aunque se escapa del anonimato (la película se basa en las memorias reales del policía en cuestión, que se hizo bastante famoso con la denuncia) merece la pena destacarse, por lo cuidado del retrato a medias dibujado entre él y Sidney Lumet.

- Bess McNeill. Rompiendo las olas (Breaking the Waves, Lars von Trier 1996). La primera heroína de von Trier que regala al espectador una lección de tolerancia religiosa sin precedentes. Emily Watson se traga en este papel a una mujer que se supone aquejada de un tipo de trastorno mental que la vuelve deficiente respecto a los demás pero que, sin embargo, logra moverla hacia un comportamiento más puramente romántico y desinteresado que cualquier religión. Bess McNeill se entrega a un calvario de explotación y abusos sexuales espantoso por salvar a su marido cuadripléjico y se obra el milagro.

- Grace Margaret Mulligan. Dogville (Lars von Trier, 2003). El ejemplo enlaza con el motivo del repudiado social que no ceja en su empeño de hacer el bien sin cobrarse nada a cambio y que sin embargo es explotado y aniquilado, porque los humanos en manada somos así o así es como nos pinta Lars von Trier en su pretenciosa aunque correcta, Dogville. Nicole Kidman las pasa canutas en un pueblo imaginario y trazado con tiza en un escenario, en la época de la Gran Depresión.

- Alice Ayres. Closer (Mike Nichols, 2004). Pese a tratarse a priori de una película centrada en la aventura de las relaciones de pareja y sus complejas y comunes consecuencias, Closer aporta además una inolvidable interpretación de Natalie Portman en el papel de la norteamericana Jane Rachel Jones, haciéndose pasar por Alice Ayres durante el tiempo que reside en Londres y se relaciona con los otros protagonistas. El nombre lo toma de una placa conmemorativa que encuentra en el Postman’s Park, un lugar dedicado a personas que dieron su vida por salvar a otros. En su caso: gracias a ella, cada uno de los otros tres personajes termina la historia con aquello que mejor merece, en el caso de la tal Alice, murió al salvar a tres niños durante un incendio. Curiosos residentes en Londres: la placa existe.

- Juan Oliver. Celda 211 (Daniel Monzón, 2009). El funcionario de prisiones con mala suerte al que interpretó Alberto Ammann, se hizo famoso por echarle bemoles a su situación, haciéndose pasar por un convicto más y enfrentándose al mismísimo Malamadre, el líder de los presos amotinados de la cárcel de Zamora. Como casi siempre pasa en las películas que narran sucesos carcelarios y revoluciones entre rejas, la cosa termina fatal, pero al chico uno le acaba tomando cariño, por valiente y por solidario: sólo en la piel de un marginado se aprende a tomar consciencia de lo que implica estar rechazado por la sociedad.

- Santos Trinidad. No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011). Tal vez la construcción más compleja de “mala persona que mejor se porta” en el argumento de una película, dentro de las que aquí se citan. La multipremiada cinta de Enrique Urbizu arranca a mordiscos los prejuicios del espectador y logra que comprenda, llegado el desenlace, que hasta el más cabrón de los cabrones puede salvar vidas y catástrofes aunque lo único que trate sea de salvar su propio pellejo. Rock & Roll antiterrorista y heroico.

- Conductor. Drive (Nicolas Winding Refn, 2011). Ryan Gosling como conductor especialista en secuencias de riesgo de películas de acción, en una historia que lo sitúa a la cabeza de los grandes justicieros anónimos del cine de los últimos tiempos. Un personaje que nadie sabe ni de dónde viene ni hacia dónde va, que se enamora sin esperanza porque sabe que no merece al delicado objeto de sus deseos, que mata y que se defiende con el aguijón de un escorpión de todos los sapos que tratan de hacer tratos con él. Un héroe silencioso que además es de carne y hueso, que no de acero.

Texto: María López Villarquide