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NADA ES PARA SIEMPRE
Categoría: ARTE

NADA ES PARA SIEMPRE

Queridos lectores

El equipo de DOZE Magazine, tras cuatro años y medio en el sector editorial, se despide de todos vosotros entre sonrisas y lágrimas. Lágrimas porque dejamos de informaros diariamente y sonrisas porque esta experiencia ha sido una de las más gratificantes de nuestras vidas.

Corren tiempos difíciles y las oportunidades para seguir a flote son tan escasas que hemos decidido paralizar este proyecto para embarcarnos en otros cuya viabilidad sea, valga la redundancia, viable.

Queremos agradecer a nuestros lectores el apoyo incondicional y el cariño con el que nos habéis arropado durante todo este tiempo, y a todos los profesionales que han hecho de DOZE un medio de información cultural de calidad. 

 

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.
Categoría: TV

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.

Dentro de la feria Jääl Photo, DOZE Magazine tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las jóvenes figuras que están dibujando el nuevo retrato del arte español. David Catá ha conseguido abrirse hueco en el circuito del arte y lo que es más significativo, invitarnos a la reflexión mediante una poética personal afinada. 

 
 

Mi niño me lo robaron

Personalmente estoy ansiosa por ver cómo la vida te hace pedazos” dice a su hija una aparentemente desnaturalizada madre a la que interpreta Nicole Kidman, en la reciente Stoker (Park Chan-Wook, 2013). Sus motivos tiene la mujer para llegar a ese extremo y decir eso, junto a todo lo demás que le dice en la secuencia a la muchacha. Es una madre dolida, desde luego:

Es extraño que la que te ha parido te muestre su odio con tamaña crudeza, pero en esta cina se entiende claro, clarinete. Una magnifica historia, contada con la sutileza de un artista y cuidada hasta el más discreto detalle que sin duda no deberán perderse, entre otros motivos, porque contiene una de las escenas más eróticamente sugerentes, vibrantes, intensas y hermosas que jamás se haya filmado entre dos actores que simplemente, se sientan a tocar el piano.

Pero volviendo al tema del amor materno (o paterno) que uno siente hacia sus retoños y que en esta película parece que se borra y difumina, al lado de otro tipo de afinidad familiar que no mencionaremos por miedo a desvelar más de lo que debieran ustedes conocer antes de haberla visto, repasemos otras varias historias sobre padres que pierden de vista a su criaturas, que las dan por perdidas y que pasan el peor rato de sus vidas mientras las intentan encontrar.

En 1965, Otto Preminger adaptó la novela homónima que Merriam Modell había escrito en 1957 bajo el pseudónimo de “Evelyn Piper”, Bunny Lake is Missing (El rapto de Bunny Lake). En ella, una madre soltera que iba a buscar a su pequeña a la guardería, se encontraba con la desagradable sorpresa de comprobar que había desaparecido, que nadie parecía haberla visto y que muy pocos llegaban siquiera a creer en su existencia. La angustia y el desconsuelo persiguen a la mujer durante el tiempo que dura la cinta y hasta el desenlace. Porque perder a tu hija es una cosa, pero que crean que estás mal de la cabeza es otra muy distinta.

En su estreno, Bunny Lake is Missing llevó a cabo dos experimentales técnicas de promoción muy dignas de destacar en los tiempos actuales, donde parece que ya nada nos sorprende. Al parecer, estaba terminantemente prohibido acceder a la sala de cine una vez comenzada la proyección (así se advertía en la parte superior del cartel: “No One Admitted While the Clock is Ticking!”) y fue el por entonces grupo de moda The Zombies, quien interpretó cada uno de los temas de su banda sonora, con tanto protagonismo que hasta se incluyeron en los créditos finales y en el propio cartel como actores, pese a que sólo intervenían en una secuencia, cantando en un programa de televisión que se ve en una pantalla detrás de los protagonistas, cuando estos están dentro de un bar. Surrealista pero eficiente.

Fue Lodge Kerrigan quien quiso dar el salto al tema del padre, con la película Keane (2004). En este caso el pelirrojo (Damien Lewis) por quien todos los que seguimos la serie Homeland (Showtime, 2011) sentimos predilección, busca a su hija en una estación de autobuses de Nueva York sin mucho éxito, pero como sólo un padre puede hacerlo. El problema es la esquizofrenia galopante que ronda al personaje y que amenaza la credibilidad de aquellos que podrían ayudarlo.

Otra forma de descubrir por enésima vez a la adorable protagonista de Little Miss Sunshine (Valerie Faris, Jonathan Dayton, 2006) Abigail Breslin y de entender un poco mejor lo que viene siendo el cine independiente en los Estados Unidos: menos recursos y mayor calidad de contenido.

Con un argumento a ratos parecido pero con algún que otro despropósito en su desarrollo, que mejor nos ahorramos en explicar, surge Plan de vuelo: Desaparecida (Flightplan, Robert Schwentke, 2005) un embrollo que se va de madre –literalmente- en cuanto una madre a la que da vida Jodie Foster pierde a su hija durante un viaje en avión. Los sufrimientos son idénticos a los que hemos citado hasta ahora, pero la trama de conspiraciones terroristas, tal vez, cuadre mejor en otro contexto. Como siempre, para gustos los colores.

Y terminamos a la española, con una película que su protagonista Elena Anaya, en alguna entrevista quiso reconocerse influenciada por la intocable Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968) pero que desde ya les decimos que tiene poco que ver con ella.

 

Hierro (Gabe Ibáñez, 2009) parece que ansía recordarse más por lo que enseña visualmente, que por aquello que propone como historia, siendo ésta la de una madre en busca de su hijo perdido, por supuesto.

Una película de color verde charco que, aunque ambientada entre océanos y playas, tanques de acuario, peceras y fondos marinos, en la que acaba resultando bastante podrido y sórdido, todo. Visualmente está trabajada en extremo y ello se debe a que su director es pionero en el campo de la creación 3D y el CGI (imágenes generadas por ordenador, para los profanos). Lo mismo sucede con la banda sonora que, aunque se pasa con los golpes de susto, resulta envolvente y hermosa en todos los demás momentos en que interviene.

Elena Anaya se desespera por encontrar al chiquillo que ya no está con ella y la vemos a puntito de perder la cordura. Lógico. Que no nos cuenten cuentos.

Texto: María López Villarquide