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NADA ES PARA SIEMPRE
Categoría: ARTE

NADA ES PARA SIEMPRE

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El equipo de DOZE Magazine, tras cuatro años y medio en el sector editorial, se despide de todos vosotros entre sonrisas y lágrimas. Lágrimas porque dejamos de informaros diariamente y sonrisas porque esta experiencia ha sido una de las más gratificantes de nuestras vidas.

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DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.
Categoría: TV

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.

Dentro de la feria Jääl Photo, DOZE Magazine tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las jóvenes figuras que están dibujando el nuevo retrato del arte español. David Catá ha conseguido abrirse hueco en el circuito del arte y lo que es más significativo, invitarnos a la reflexión mediante una poética personal afinada. 

 
 

Hippies comunes y comunas en crisis

Paz, amor, alimentos macrobióticos, sexo compartido y repartido, mucha droga, más juerga, pelo largo e incienso. Con esos ingredientes podría construirse un prototipo de hippie de bajo consumo aunque también de bajo rendimiento, el típico, ese que conocemos todos.

Hoy que estamos como estamos con esto de la crisis, a más de uno se le cruzado por la frente la idea de huir al campo y pasar de todo, plantarse sus propios tomates, ordeñar una vaca y hacer que le den por saco a la sociedad (y el que esté libre de culpa, ya puede ir juntando piedras).

Pese a no contarse entre los estrenos más recientes de la cartelera, parece curioso y digno de comentario que existan dos películas estadounidenses tratando este mismo asunto. Sin embargo son radicalmente diferentes entre sí: una es un thriller opresivo y agotador, muy oscuro, contado desde dentro de la mente magullada de una víctima; la otra es la comedia más zafia que esta que esto escribe ha podido ver en largo tiempo aunque, siendo honestos, también es la más simpática.

Dos formas distintas de tocar el asunto que a todos nos ronda. Como siempre, dos visiones en pantalla.

Comenzamos con la seria: Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011). Tiene esta cinta una característica importante y que la condiciona desde el comienzo hasta que termina (con un final tan obtuso y confuso que es recomendable repetir las veces que uno precise para entender), esa característica es la mujer que la protagoniza: la menor de las gemelas Mary Kate y Ashley, Elizabeth Olsen, cuya presencia como animal salvaje que huye, se escabulle, es sacrificada y hasta “adoptada”, se descubre por el espectador y no se olvida.

Martha Marcy May Marlene narra las vivencias de una adolescente que regresa a la sociedad, a la casa de su hermana, después de haber pasado varios meses en una granja ocupada por una comunidad sectaria de las Catskill Mountains. Allí donde los norteamericanos más aventureros se organizan excursiones y jornadas de hiking, alquilan cabañas para fines de semana románticos o se despiden de la soltería, en ese entorno tan idílico, la joven Martha va a parar a las garras de un nada recomendable grupo de hippies que la torturarán psicológica y físicamente hasta que ella termine abandonándolos, haciendo uso de una fuerza que no se sabe muy bien de dónde saca la pobre.

Con una fotografía en tonos dramáticamente contrastados y luz que en apariencia es natural o procedente de lámparas de gas y velas, la película recorre los paisajes de esta zona montañosa, boscosa y colmada de cascadas del sureste del Estado de Nueva York. En ella, la virtuosa Elizabeth Olsen explica con sólo mirar fijamente al espectador, que habitar en sectas lideradas por un monstruo no es la mejor forma de cruzar la adolescencia, aunque todo sea natural y sin aditivos.

Dejamos la versión cómica del asunto para el final y así, podemos hablar tranquilamente de Sácame del Paraíso (Wanderlust  David Wain, 2012) un cachondeo auténtico, libre de conservantes artificiales (ya se sabe que las comedias brillan por poco tiempo en la memoria) e interpretado con bastante guasa, como corresponde en estos casos.

Jennifer Aniston y Paul Rudd como una pareja en paro, con mini piso recién comprado en Manhattan, que van a dar por casualidad con una comunidad hippie que les acoge durante un tiempo. Sin grandes sorpresas, la trama se desarrolla entre el chiste fácil y grosero y el guiño irónico a los problemas reales que nos tocan a todos a día de hoy, aunque contados por dos estrellitas de la constelación de Hollywood, cosa bien poco verosímil, ya me entienden.

Sácame del Paraíso exprime el estilo de las teleseries en clave de humor ligero y sin pretensiones (David Wain ha dirigido capítulos a cientos y eso se nota) pero es más que recomendable, de vez en cuando, darse el gusto con un cuento así, por pura evasión de la tragedia nuestra de cada día; en el fondo, tampoco es que estén mintiendo.

Jennifer Aniston ordeñando a una cabra ¿les parece exótico? Pues no pierdan detalle del monólogo de Paul Rudd ante el espejo, preparándose para serle infiel –aunque de mutuo acuerdo- a su esposa. Sin desperdicio, a ser posible y sin que sirva de precedente, en versión doblada porque en cuestión de vocabulario guarro y obsceno, la Lengua Castellana no es limpia, pero fija y da esplendor mucho más que la inglesa. En eso nadie nos gana.

Texto: María López Villarquide