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NADA ES PARA SIEMPRE
Categoría: ARTE

NADA ES PARA SIEMPRE

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DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.
Categoría: TV

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.

Dentro de la feria Jääl Photo, DOZE Magazine tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las jóvenes figuras que están dibujando el nuevo retrato del arte español. David Catá ha conseguido abrirse hueco en el circuito del arte y lo que es más significativo, invitarnos a la reflexión mediante una poética personal afinada. 

 
 

“No soy un embajador del mundo gay”

Ralf König tiene ojeras y la voz medio rota. Lleva tres días concediendo entrevistas y firmando ejemplares en el Salón del Cómic de Barcelona, así que a estas alturas agradecería más una buena siesta que otra ristra de preguntas. Llega a la sala de prensa tras una hora atendiendo a sus lectores, dibujando narizotas en las páginas blancas de tebeos como Super Paradise, Antitipo, Arquetipo, Prototipo, Poppers o El libro gordo de Konrad y Paul, todos ellos editados en España por La Cúpula. Pide un botellín de agua y, mientras se sienta en el sofá, la traductora que le acompaña confirma el cansancio del artista: “Dice que si podemos esperar cinco minutos, que no puede más”.

No son los mejores augurios para tratar con un hombre que ya ha respondido miles de veces a las mismas cuestiones, pero König se coloca un cojín en la espalda y empieza a hablar de sus tebeos, de sus objetivos como autor o de las contradicciones que encierra su trayectoria profesional, una senda de 32 años, cuarenta obras publicadas, seis millones de libros vendidos, traducciones a siete idiomas y, por si fuera poco, cuatro adaptaciones cinematográficas ( El hombre deseado, El condón asesino, Como conejos, Lisístrata ).

A pesar de la rotundidad de las cifras, o quizás gracias a ella, König (Soest, Alemania, 1960) se ha convertido en uno de los dibujantes más grandes de su tiempo. Dotado de un finísimo humor negro, sus historietas abarcan desde el género policiaco al histórico, sin olvidar la pornografía o el costumbrismo. Motivos de sobra para caer en los tentáculos de un autor que, dicho sea de paso, está considerado como el padre del cómic gay.

DOZE Magazine: El humor se vale de los clichés y los prejuicios para que nos riamos de nuestros comportamientos más absurdos. ¿Cómo te las apañas para capturar esas pequeñas o grandes miserias del ser humano?
Ralf König: Trato de no seguir ningún procedimiento. Me interesa mucho más dejarme llevar, que mis historias surjan de una manera totalmente espontánea. Observo el entorno, lo que me rodea, y luego pienso en las sensaciones que todo eso me transmite. El resto es cuestión de darle vueltas, pensar lo que quiero narrar y desarrollar las historias, pero sin perder de vista la honestidad, una cualidad que considero indispensable. 

Por otro lado, siempre he creído que los clichés son muy peligrosos, porque se basan en simplificaciones y reduccionismos que pueden dar pie a determinados prejuicios y comportamientos indeseables. La honestidad, entre muchas otras cosas, te ayuda a no caer en esas trampas.

El libro gordo de Konrad y Paul

DM: ¿Te consideras un provocador?
RK: Nunca ha sido mi intención provocar a nadie o seguir una línea provocadora en las historietas que dibujo. Simplemente, me limito a contar lo que veo y oigo, lo que me llama la atención de los sitios que frecuento o de las conversaciones que escucho. Entiendo que alguna de mis historietas pueda chocar a determinados lectores, pero creo que eso le debe pasar a todos los dibujantes del mundo.

DM: ¿Cómo te gustaría que se te recordara? ¿Retratista de relaciones personales, azote de la religión…?
RK: Más que una u otra etiqueta, me interesa que el lector se divierta con las historias que dibujo, que la gente sea capaz de captar los mensajes que pongo entre líneas.

DM: ¿Y cuáles son esos mensajes?
RK: Muchos de mis seguidores son heterosexuales y no tienen por qué saber la dinámica de las relaciones homosexuales, pero tengo la esperanza de que mis cómics hayan servido para demostrar que los gays son personas normales y corrientes, tan ordinarias como los heteros, con sus problemas cotidianos.

Por otro lado, creo que los homosexuales tienen determinados comportamientos que los diferencian de los heterosexuales, y para mí sería un triunfo que, a través de mis historietas, la gente pudiera comprender esos patrones de conducta y los aceptara como algo perfectamente normal.

Hay determinados autores, ya sea en el ámbito del cómic, de la novela o del cine, que saben transmitir una serie de ideas que me resultan muy importantes: no estás solo, tus complejos, miedos y prejuicios son habituales y los sufre mucha gente. Eso es lo que yo entiendo por “éxito profesional” y me gusta pensar que, en algún momento, mis tebeos han llegado a trasladar ese mismo mensaje.

Antitipo

DM: Es curioso que después de tantos años, y habiendo dibujado decenas de tebeos con temáticas universales, se te siga conociendo como “el dibujante de cómics gays”.
RK: Estoy acostumbrado, por más que sea una chorrada gigantesca. A nadie se le ocurriría decir algo parecido con un autor heterosexual. Tiene que ver con mi pertenencia a una minoría y, por desgracia, las etiquetas siguen siendo un recurso demasiado explotado a nivel social. Son gajes del oficio.

DM: Pero nunca te has encasillado en los tebeos de temática homosexual, sino que en tu bibliografía encontramos obras policíacas, pornográficas, costumbristas, humorísticas, históricas…
RK: Es una sensación ambigua: por un lado, observo que a muchos autores no se les ha tratado de la misma forma, pero por otro, considero que mis cómics de homosexuales me han convertido en lo que soy. Ya te digo, es algo bastante contradictorio, pero tampoco me puedo quejar.

Algunos autores, como ciertos directores de cine, no tratan los problemas o las relaciones de los homosexuales de una forma directa, sino mediante desvíos temáticos. Un ejemplo sería Almodóvar, que suele recurrir a situaciones dramáticas y protagonizadas por mujeres. En mi caso, prefiero ser mucho más transparente y hablar de los gays sin tapujos; además, creo que el humor es un vehículo mucho más efectivo y poderoso para contar esta clase de historias.

DM: Y hablando de mujeres, siempre has dicho que ellas conforman el grueso de tus lectores.
RK: Creo que les atrae la posibilidad de ver cómo son las relaciones entre los hombres cuando ellas no están presentes. Mis cómics les dan la oportunidad de observar el comportamiento masculino desde fuera, sin necesidad de implicarse. Por otro lado, creo que los heterosexuales, en general, sienten cierta envidia por la forma tan desinhibida y libre con que los homosexuales tratan su propia sexualidad.

Antitipo

DM: Después de tantos años de carrera sigues destacando 'Super Paradise' como tu cómic más importante, por encima de trabajos tan aplaudidos como 'El condón asesino' o la trilogía sobre la Biblia.
RK: La religión no me parece un tema serio o grave, sino algo indignante y con la capacidad de cabrearme hasta límites insospechables. Detesto la forma en que trata a los homosexuales, criminalizando unos comportamientos que simplemente responden a cuestiones biológicas. Pero dicho todo esto, la religión no es algo importante en mi vida y no suelo prestarle demasiada atención, salvo cuando hay alguna noticia que me saca de mis casillas.

En cambio, Super Paradise fue un proyecto mucho más personal. Durante varios años, sobre todo en la década de los ochenta, había tenido grandes reparos en tratar un tema como el SIDA. Creo que en mi estilo caben muchas emociones distintas, pero lo que más me gusta es el humor; en aquella etapa, cuando la enfermedad era tan desconocida y provocaba tantas muertes, no me habría sentido cómodo al mezclarla con situaciones más cercanas a la comedia. Luego, por una serie de cuestiones personales, me liberé de ese peso y pude contar mi punto de vista.

DM: ¿Consideras que tus cómics, de alguna forma, han contribuido a derribar determinados tabús sociales?
RK: Supongo que eso lo tienen que decir los demás. Cuando empecé mi carrera, hace más de treinta años, las relaciones homosexuales apenas tenían cabida en manifestaciones artísticas como el cómic. Fui de los primeros en describir ese mundo, en plasmar la forma de vida de los gays, y creo que he puesto mi grano de arena para ampliar el paisaje de unas cuantas personas. Para mí, eso es más que suficiente.

DM: Siempre te has mostrado muy reacio a colgarte medallas…
RK: Y nunca me verás hacerlo. Mi primera y única intención como dibujante es contar historias, pero sin ninguna clase de afán pedagógico o divulgativo. Sólo quiero entretener a la gente que se toma la molestia de comprar mis tebeos.

No soy un embajador del mundo gay ni nada por el estilo. Si quieres asumir ese papel, parece que te tienen que gustar ciertas tendencias de la música o la moda homosexual, pero a mí no me interesan en absoluto las canciones de Lady Gaga o Madonna, por citar un par de ejemplos. Por eso no me considero representante de nada, sino un mero observador de la realidad.

Prototipo

DM: Tengo entendido que no te gusta que te recuerden tu edad. ¿Eres una persona vanidosa?
RK: Pues hasta hace unos años siempre había pensado que no, pero de un tiempo a esta parte he descubierto lo equivocado que estaba. Más tarde o más temprano, imagino que nos termina ocurriendo a todos. Eres un chico joven y quizás mi respuesta te llame la atención, pero tranquilo, que ya te llegará tu momento.

DM: Parece que llevas las arrugas con mucha entereza.
RK: De hecho, es algo que he empezado a tratar en mis cómics. Ahora estoy dibujando una nueva historia de Konrad y Paul en la que hablo de la crisis de los cincuenta. Es un momento complicado y, si no lo afrontas adecuadamente, corres el riesgo de hacer muchas tonterías.

El libro gordo de Konrad y Paul

DM: ¿Cómo te viste en 'Ralf König, rey de los cómics', el documental que te dedicó Rosa von Praunheim?
RK: Bastante bien, una experiencia curiosa. Me hubiera gustado que se hablara más de mi carrera como dibujante, pero Rosa se centró en el tratamiento de la sexualidad en mis cómics. Él está más interesado por las cuestiones sociales y es normal, porque ha sido un personaje muy activo del movimiento gay desde hace cuarenta años.

Texto: Julio Soria