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NADA ES PARA SIEMPRE
Categoría: ARTE

NADA ES PARA SIEMPRE

Queridos lectores

El equipo de DOZE Magazine, tras cuatro años y medio en el sector editorial, se despide de todos vosotros entre sonrisas y lágrimas. Lágrimas porque dejamos de informaros diariamente y sonrisas porque esta experiencia ha sido una de las más gratificantes de nuestras vidas.

Corren tiempos difíciles y las oportunidades para seguir a flote son tan escasas que hemos decidido paralizar este proyecto para embarcarnos en otros cuya viabilidad sea, valga la redundancia, viable.

Queremos agradecer a nuestros lectores el apoyo incondicional y el cariño con el que nos habéis arropado durante todo este tiempo, y a todos los profesionales que han hecho de DOZE un medio de información cultural de calidad. 

 

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.
Categoría: TV

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.

Dentro de la feria Jääl Photo, DOZE Magazine tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las jóvenes figuras que están dibujando el nuevo retrato del arte español. David Catá ha conseguido abrirse hueco en el circuito del arte y lo que es más significativo, invitarnos a la reflexión mediante una poética personal afinada. 

 
 

“Mi padre dice que soy una emprendedora, pero no me gusta nada esa palabra”

En medio de una de las peores crisis que se recuerdan en este país, la cultura parece más empeñada que nunca en arrojar un poco de luz sobre un panorama desolador. Cierto es que la inmensa mayoría de iniciativas públicas se encuentran paralizadas, pero eso no ha impedido que cada vez sean más los emprendedores que deciden montar una empresa ligada al ámbito cinematográfico, teatral, discográfico o literario, un campo, este último, donde en años recientes han aflorado propuestas como Errata Naturae, Libros del KO, ¡Caramba!, Entrecómics Cómics, Es Pop o Gallonero, por citar sólo unos ejemplos.

Lucía González, malagueña de 1981, es otra de esas valientes que ha decidido liarse la manta a la cabeza y crear su propia editorial, Libros de Autoengaño, un sello especializado en cómics, diseño e ilustración que acaba de lanzar al mercado su primer título, Tinta de guatiné, donde 28 autores (como Albert Monteys, Irati Fernández, Manuel Vaca, Belén Ortega, Carla Berrocal, Fran Collado, Jaime Visedo o Jordi Bayarri) ofrecen su particular visión de cómo es un día cualquiera en la vida de un dibujante.

En esta entrevista con DOZE Magazine, González detalla los principios y la filosofía de su recién nacida editorial, cuyo catálogo está a punto de ampliarse con CoolFood, un compendio de recetas ilustradas por Pablo Lacruz.

DOZE Magazine: Eres una emprendedora nata.
Lucía González: Mi padre es el primero que me lo dice, pero no me gusta nada esa palabra, porque me parece un invento para cambiarle el nombre al empresario de toda la vida. Y tampoco me definiría como empresaria, sino como una persona con iniciativa y que sabe medir los riesgos que ésta conlleva.

DM: ¿Son muchos esos riesgos?
LG: Cada vez los veo menos, seguramente porque ahora tengo más experiencia. Por otro lado, mi abuelo solía decir que le gustaba jugar al póker y perder, porque ganar ya era la hostia. Él se lo pasaba muy bien jugando y la victoria era un añadido. Esa es, más o menos, mi forma de pensar.

DM: Libros de Autoengaño no es tu primera aventura empresarial, sino que hace nueve años montaste Chachi Piruli, tu tienda online de chapas.
LG: Empezó por una cuestión de supervivencia, pero luego me lo tomé más en serio y comprendí que podía ser una forma de vivir. He aprendido muchas cosas y, además, he seguido formándome, estudiando marketing, planes de negocio de otras empresas…

DM: Porque tu formación académica es en Bellas Artes…
LG: Me permitió conocer a mucha gente del cómic. Cuando acabé la carrera me apunté a un FP de imprenta, donde me especialicé en diseño y preimpresion. Hago trabajos puntuales por cuenta ajena porque, en un momento dado, me pueden venir bien para montar mis proyectos personales, que al fin y al cabo es lo que me gusta.

Mi primer trabajo fue en una imprenta donde tenían un concepto amplio del marketing, las distintas formas que hay para vender un producto de papel. Eso me ha ayudado mucho en la creación de la editorial, sobre todo a la hora de economizar los recursos disponibles.

DM: Lo cual resulta muy importante, máxime en la situación actual.
LG: Pero lo más importante era que me encontraba bien de salud, con muchas fuerzas, y ya llevaba mucho tiempo fantaseando con esta idea. Además, el cómic no me resulta para nada un ámbito extraño, porque he sido colorista, maquetadora, rotuladora… Eso me ha permitido entrar en contacto con muchos autores cuyo trabajo, en mi opinión, se podía sacar adelante. Un ejemplo sería Clara Soriano, con la que me une una gran amistad; sus materiales me parecen absolutamente fantásticos y siempre tuve la ilusión de publicarle su primer cómic, aunque al final se me ha adelantado ¡Caramba!

DM: ¿Cuál es la filosofía de Libros de Autoengaño?
LG: Quiero sacar productos diferentes, que destaquen gracias a algún tipo de complemento o de acabado. Eso se combina con tiradas limitadas, numeradas y selladas; es decir, un libro exclusivo pero, al mismo tiempo, asequible, porque es verdad que la gente ahora no tiene mucho dinero, pero a todo el mundo le gusta darse un capricho de vez en cuando.

DM: Por curiosidad, ¿de dónde procede el nombre?
LG: Aparte del juego de palabras con los libros de autoayuda, el nombre parte de las cosas que me gustan, las que me sirven para evadirme de la realidad. Me rodean y son el engaño que me hago a mí misma. Como en la editorial pretendo sacar material sobre temas que me interesan y que me gustan, se podría decir que son mis autoengaños.

DM: ¿Hacia qué tipo de obra quieres enfocar tu línea editorial?
LG: Soy muy ecléctica y busco cosas que me llamen la atención, ya sean cómics, ilustraciones, fotografías… Quiero trabajos bonitos y que aporten una visión diferente. Una de mis ideas es montar una línea de autoras, pero rompiendo con el concepto de “cómic femenino” y alejándonos de los tópicos que suelen asociarse a este tipo de obras.

DM: El primer título de vuestro catálogo es ‘Tinta de guatiné’, donde 28 autores dan su versión de cómo es el día a día en la vida de un dibujante.
LG: Me interesaba apoyarme en todos esos nombres para que el libro, de algún modo, funcionara como la carta de presentación de la editorial. Y la verdad es que fue muy bien, porque todos quisieron colaborar desde el primer momento. Busqué un tema interesante y que no se hubiera hecho hasta ahora, y al final surgió la idea de que cada autor hiciera esa pequeña reflexión sobre el oficio. El único "pero" es que puede resultar un poco endogámico e interesar sobre todo a gente relacionada con el mundo del cómic, en lugar de llamar la atención de un lector más generalista.

DM: En todo caso, ‘Tinta de guatiné’ nos ha venido muy bien para conocer los entresijos mentales de muchos autores, como Irati Fernández.
Irati Fernández: Mi día a día consiste en encontrarle algo de sentido a lo que estoy haciendo, darle forma gráfica a lo que pienso u opino sobre algo. Si no es mediante el dibujo, muchas veces me cuesta definir una idea, y también me cuesta dibujar algo si antes no le he encontrado algún sentido en mi cabeza. Imagino que esta manera de actuar no durará para siempre y puede que de aquí a un tiempo haga justamente lo contrario, pero, de momento, así es como me enfrento al papel en blanco.

DM: También hemos aprendido la cantidad de vueltas que hay que dar para que a uno le llegue la inspiración, como bien sabe Manuel Vaca.
Manuel Vaca: La inspiración surge cuando a ella le apetece. A veces no está cuando la necesitas y hay que chincharle un poquito para que aparezca: buscas imágenes, referencias, lees, hablas… hasta que se enciende la bombillita. A mí me funcionan las noches de insomnio y la presión de saber que tengo que terminar un trabajo por narices. Pasa el tiempo, no se te ocurre nada, aparece la ansiedad…Trabajo mejor bajo presión y las noches son mágicas para crear.

DM: Tampoco podemos olvidar el “equilibrio del dibujante”, definido por Belén Ortega como un concepto "inexistente".
Belén Ortega: Es una caricatura exagerada de cómo suelo enfrentarme al papel en blanco. No creo que generalice si digo que todos los que nos desarrollamos en ámbitos creativos tenemos un gusto por la estética muy fuerte, refinado e idealizado que nos hacer ser muy autocríticos con nosotros mismos, que nos lleva a veces en bucle hacia la frustración por no alcanzar ese grado de perfección que buscamos. Hay días que sientes que todo fluye, estás en equilibrio contigo misma y todo tu ser se colma de pasión en cada línea que haces, mientras que otros no lo consigues, ya sea por motivos controlables o incontrolables.

DM: Por otro lado, ‘Tinta de guatiné’ nos ha permitido conocer la curiosa relación que Fran Collado mantiene con sus “proyectos de futuro”.
Fran Collado: ¡Ah no, difícil no! Ellos pululan por ahí y es divertido encontrarte estos proyectos de vez en cuando, deambulando por el salón o viendo algún programa cutre del Discovery Max. Lo que sí es cierto es que hay una cosa, la “generación espontánea”, que de repente vas por casa y... ¡plop! Aparece un proyecto y al principio lo mimas, le das de comer, lo cuidas, lo cepillas… pero luego viene la realidad y te dice: "Oye tú, tienes que ponerte a dibujar cosas que no te apetecen pero por las cuales te dan esos papelitos rectangulares de colores que tanto le gustan a tu casero". Entonces es cuando esos proyectos se van acumulando para ser realizados en un futuro muy cercano, seguramente la semana que viene... Dioses, cómo odio las “semanas que vienen”, porque en realidad parece que nunca acabar de llegar.

En mi estudio tengo uno de esos rollos de tickets numerados que hay en los sitios de burocracia y, así, estos proyectos van cogiendo turno. También tengo una de esas ventanillas en las que siempre hay una nota escrita a mano que pone "Cerrada temporalmente, vuelva la semana que viene". Que nadie se extrañe si algún día explota...

DM: Y cómo olvidar los equilibrios de Jaime Visedo para compaginar la vida personal y la profesional.
Jaime Visedo: Antes, cuando no tenía hijos y alguien me encargaba un trabajo, lo primero que pensaba era: “¿Que hago?”, y lo segundo: “¿Cómo lo hago?”. Cuando Lucía me pidió que hiciera una página sobre el día a día de un dibujante, lo primero que pensé fue: “Ah, es verdad, si yo dibujaba”. Y lo segundo: “¿Y cuándo lo hago?”.

Normalmente, los dibujantes sin hijos se buscan excusas para perder el tiempo y no trabajar, pero cuando tienes hijos la cosa cambia, porque tienes la excusa perfecta y eso le quita parte del encanto. Quieres trabajar duro, pero no puedes, y cuando por fin consigues encontrar un rato porque se han ido al parque con su madre o están en la guardería, entonces aprovechas el tiempo y… ¡miras Facebook, el correo y buscas vídeos graciosos en Youtube! Es broma, en realidad no puedes porque estas totalmente agotado.

Es cierto que los niños consumen mucho tiempo, pero seamos realistas: antes lo perdía en millones de cosas inútiles, mientras que ahora voy más al grano cuando me pongo a dibujar y debo admitir que, desde que tuve a mi primer hijo, me he vuelto mucho más productivo a la hora de crear historias. Los niños son una fuente constante de inspiración para dibujar situaciones cómicas e impensables. ¡Y lo mejor es que todo es verdad! Son imprevisibles y divertidos y hacen que dibujar sobre mi vida parezca una aventura interesante. Las páginas de un tío sentado frente al ordenador no tenían mucho gancho. No me puedo esmerar tanto en el dibujo como antes, pero las historias y las situaciones han ganado en riqueza y en humor.

Además, a veces contribuyen con su arte, como en el caso de esta página en la que mi hijo de dos años colaboró amablemente con su garabato. No sólo decidí dejarlo, sino que lo incluí en la historia. ¡Así de espontánea es la obra de un dibujante con hijos!

DM: Y dime, Lucía, ¿fue muy difícil coordinar a todos los autores, conseguir que mandaran a tiempo sus páginas…?
LG: Se han portado muy bien. Ya tenía experiencia en el gremio y sabía cómo había que manejarlos y plantear las fechas de entrega. Además, intenté ser comprensiva con las circunstancias personales y laborales de cada uno.

DM: La editorial ha empezado con mucha fuerza, porque acaba de salir de imprenta vuestro segundo libro, ‘CoolFood’, de Pablo Lacruz.
LG: Es una recopilación de ilustraciones en las que Pablo representa comida con clichés humanos. Tiene un estilo muy gustoso, simpático, con un rollo ‘cartoon’… A mí me parece muy interesante.

DM: Y los libros sobre temas gastronómicos parece que están de moda…
LG: De hecho, una de mis ideas es sacar una línea de libros con recetas ilustradas.

DM: ¿Cuáles son tus planes de futuro a corto y medio plazo?
LG: Hay un libro de poesía ilustrada y dos de recetas que ya están a punto de caramelo, pero no quiero avanzar detalles hasta que no los vea terminados. También está el proyecto con Clara Soriano, pero aún tenemos que esperar a que termine su álbum para ¡Caramba!, y estoy intentado convencer a Juarma para que me deje publicarle algo, porque me encanta su obra.

Aparte de los lanzamientos editoriales, quiero potenciar dos nuevos apartados que ya se pueden ver en nuestra web: el primero es Casa de Acogida, donde se recogen publicaciones que, aunque no las edito, sí las distribuyo, porque creo que merecen la pena; y el segundo es Mierda de Artista, en el que me gustaría ir sacando láminas y otros productos similares.

Texto: Julio Soria