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NADA ES PARA SIEMPRE
Categoría: ARTE

NADA ES PARA SIEMPRE

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DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.
Categoría: TV

DAVID CATÁ. Todo en esta vida es efímero.

Dentro de la feria Jääl Photo, DOZE Magazine tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las jóvenes figuras que están dibujando el nuevo retrato del arte español. David Catá ha conseguido abrirse hueco en el circuito del arte y lo que es más significativo, invitarnos a la reflexión mediante una poética personal afinada. 

 
 

Una historia sobre mitos, cuentos y cine

Qué poquita imaginación parece que nos queda en estos tiempos modernos que vivimos. Y es que hoy es fácil encontrarse con una gran cantidad de películas que revisitan viejos mitos o que, directamente, se basan en cuentos clásicos para salir al paso argumental que les viene en gana. Y lo chulos que quedan los resultados…

A veces parece que el origen de donde salen estas nuevas versiones es aburrido o triste, o que le falta el brillo de lo reconocible como nuestro, como propio del espectador que se traga la peli.

Pensando en cuentos, uno vuelve la vista atrás y se topa de bruces con la inquietante Hard Candy (David Slade, 2005) una lectura irritante de la Caperucita Roja que todos conocemo, pero con las intenciones vengativas que ninguno le habíamos imaginado. Ellen Page daba un miedo de la leche, se comía al lobo feroz de Patrick Wilson con patatas y todo, sin salirse de los márgenes del blanco impoluto y el rojo caperuza. Para verla más veces.

Y si uno piensa en cuentos,  inevitablemente visualiza dibujos animados. Uno de ellos se basa en la leyenda del príncipe de Dinamarca y sin embargo, se cuenta en la sabana africana con animales habladores: El rey león (Walt Disney, 1994) adapta el Hamlet de Shakespeare sin comedimientos; aunque barnizada con los brillos protectores característicos de la factoría (canciones machaconas, fauna romántica y moraleja moralista); el argumento de la tragedia se conserva bastante bien si uno se fija un poco.

Un esfuerzo mayor hay que hacer con la que este año cumplía 200 primaveras: Orgullo y Prejuicio (Jane Austen, 1813) vivió un revival alucinado con la novela de Helen Fielding El diario de Bridget Jones que se llevó a la gran pantalla por Sharon Maguire en el año 2001 incluyendo el cameo de Colin Firth, actor que interpretaba en aquella a Darcy, el mismo personaje al que daba vida en la serie homónima de la BBC (que además en la versión de Fielding se llamaba igual).

Y si hablamos de clásicos, a ver quién no se acuerda de Julia Roberts gastando la pasta de Richard Gere por Beverly Hills. Resulta que Pretty Woman (Garry Marshall, 1990) rizaba el rizo de My fair lady (George Cukor, 1964), convertía a una verdulera en prostituta y saltaba de la icónica Audrey Hepburn a la sonriente Julia Roberts. Además, ambas historias hacían suyo el mito griego de Pigmalión y Galatea,  en donde un hombre obsesionado con la perfecta belleza femenina, se construye una estatua y se enamora de ella hasta que cobra vida por mediación divina.

Y hablando de estatuas o muñecos que reviven, encontramos la tristeza de los seres creados por el hombre a su imagen y semejanza, que se empeñan en vivir como ellos y tener sus mismos sentimientos con resultados poco afortunados. Pinocho (Carlo Collodi, 1882; Walt Disney, 1940) daba corazoncito a un niño de madera que quería querer al anciano de su padre, y los personajes de A.I. Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001) buscaban su manera de ser tan humanos como los hombres, pese a que estos no hicieran otra cosa que fabricarlos y luego abandonarlos a su suerte en medio del monte cuando ya no los necesitaban.

Un conflicto parecido al ideado por Mary Shelly para su novela Frankenstein (1818) y para las infinitas versiones que de ella se filmaron en el cine. No está de más recordar que la historia de aquel hombre hecho con trozos de cadáveres se subtitulaba “El moderno Prometeo”, sobre todo si uno se da una vuelta por la nueva temporada de Black Mirror. Si a Prometeo Zeus lo encadenaba a una montaña para que un halcón le comiera el hígado noche tras noche y se le regenerara al llegar el día, los personajes de esta segunda entrega de la serie británica no sólo van a intentar “resucitar” a quien ya no habita entre sus vivos, sino que recibirán castigos en bucle, muy semejantes a los que se le habían ocurrido al dios del Olimpo.

Y ya que nos ponemos tan solemnes,recordemos para terminar que una de las grandes películas de hace bien poco, Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet, 2007) insiste y se desquita, entre otros grandes dramas, con las míticas relaciones familiares entre padres e hijos, rematando su discurso con un Albert Finney que es claramente Saturno,  zampándose a sus hijos, de acuerdo con la imaginación de Goya.

Texto: María López Villarquide