Fragmentos de Ingenio

SIENDO LOLA MUY PEQUEÑA, RECUERDA CON NOSTALGIA SU VISITA A UNA FERIA EN FRANCIA DÓNDE DESCUBRIÓ POR PRIMERA VEZ UNA SALA DE ESPEJOS. LLEVADA DE LA MANO DE SUS PADRES, LA PIZPIRETA CHIQUILLA PASÓ HORAS ADMIRANDO LA METAMORFOSIS FASCINANTE  DE SI MISMA Y DE LOS CAMINANTES QUE VAGABAN POR AQUELLOS PASILLOS INTERMINABLES...

Son ellos, están aquí y cada uno guarda el mismo intenso secreto: la receta de genialidad de su creadora.

Silenciosos, cautos y observadores estos personajes, llenos de gracia a la par que misterio, se conforman a sí mismos en una amalgama de jirones de papel fotográfico. La destreza técnica y creatividad de su autora se propaga en el aire como el humo más adictivo.

La primera vez que uno observa cualquiera de las piezas de Lola, descubre en las mismas un reflejo distorsionado de la realidad. Como si de un espejo hecho pedazos se tratase, la transformación de estos sujetos se convierte en un espejismo caleidoscópico en su versión más retorcida, doblada, ensortijada y extrañamente inquietante.

En las tierras altas de Escocia, escondida entre la frondosidad y verdura de los bosques de Glasgow, se encuentra “El Chalet”, residencia donde  vive y trabaja Lola Dupré, la inventora de un nuevo concepto del collage.
Como una tierna y humilde ermitaña, Lola se sumerge en las profundidades de su proceso creativo siguiendo los pasos de la vieja escuela.

Ella, que reconoce su incapacidad a la hora de adaptarse a las nuevas tecnologías, afirma que tiene una habilidad magistral para pelearse con las aplicaciones digitales y siempre hace uso de los procedimientos táctiles a la hora de componer sus obras.

Una adictiva e irremediable obsesión por los tijeretazos y el pegamento PVA, y un don elevado por su inagotable paciencia y minuciosidad, son dos de las claves de su éxito, siendo Lola poseedora de un legado de trabajos maravillosos y un reconocimiento internacional más que merecido.



Lola es autodidacta, todo lo que sabe y comparte con sus seguidores lo ha aprendido a golpe de experiencias.
Algo que marcó su desarrollo creativo fue el descubrimiento de “El Castillo”.
Se trata de un espacio de arte en Glasgow dónde conoció a numerosos artistas que la ayudaron a forjar su talento. Trabajar en compañía de creativos de diferentes disciplinas resultó para ella una experiencia muy enriquecedora.

Esta relación profesional y sus numerosos viajes por Europa han sido el fruto de la concepción de muchas ideas y recuerdos que ahora son motivo de inspiración. Entre estos recuerdos contenidos en el delicado frasco de su memoria, se encuentra uno que nos traslada a su tierna infancia. Siendo Lola muy pequeña, recuerda con nostalgia su visita a una feria en Francia dónde descubrió por primera vez una sala de espejos. Llevada de la mano de sus padres, la pizpireta chiquilla pasó horas admirando la metamorfosis fascinante  de si misma y de los caminantes que vagaban por aquellos pasillos interminables.

Pasando innumerables horas en su estudio de El Chalet, sentada sobre una alfombra de impresiones fotográficas, tijeras, pegamento y una buena lámpara, Lola desfigura y descompone imágenes originales de personajes reales y públicos, reconstruyéndolos a posteriori desde su compositiva técnica de fragmentación. Realizando una “copia” versionada de la misma persona que despedazó en un primer momento, consigue inmortalizar la esencia de cada individuo convirtiéndolo en una obra de arte “dupreísta” y única en el mundo.

Sin duda, se trata de una hazaña heroica dónde la paciencia juega un papel más que importante.
Estas piezas, de incalculable valor en calidad de arte, nos muestran la sensibilidad y destreza de Lola, que con su manos, es capaz de hacer auténticas virguerías.

El humor también está presente en los personajes de Dupré. Ha realizado numerosos retratos de celebridades y políticos, dónde una pizca de sarcasmo asoma traviesa entre los pliegues de papel. Se toma su trabajo con diversión y esta se refleja en su obra.

Siempre  abierta a nuevas propuestas que enriquezcan su carrera profesional Lola realiza  continuamente colaboraciones con reconocidos fotógrafos, creativos y diseñadores. Muchos de ellos le han cedido con satisfacción retratos y obras personales que ella a versionado con su característica técnica.

Lola ha conseguido hacerse un hueco en este difícil sector del arte a base de trabajo, talento y miles de pequeños recortes que la han elevado a la categoría de GENIA...
Sus creaciones son inconfundibles e inimitables, una vez que has visto la primera, ya sabes que son de la casa Dupré.
No te la pierdas...

Texto: Rocío Montoya
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Puedes ver el artículo completo en DOZE Issue*4 Shhh...

 

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