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MP&MP ROSADO. Estructura Espacial Original

El afán de ver y captar en una imagen el espacio habitado -urbano, social- precedió en la historia a la aparición de los métodos necesarios para ello. De esta problemática surgieron las representaciones pictóricas del espacio público que se hicieron a partir del Medievo y durante el Renacimiento, imágenes que captaban ciudades mediante una perspectiva a vista de pájaro, una posición imposible: eran ficciones planimétricas elaboradas desde el punto de vista de un observador que también era pura fantasía. Lo que hoy nos interesa de esta antigua voluntad es constatar que aquel anhelo totalizador persiste en nuestra sociedad, ya que el impulso de querer abarcar el espacio social con planimetrías urbanas, con panoramas de la ciudad accesibles desde los rascacielos y con prácticas que permiten hacer legible la textura de la ciudad no son más que el rastro perpetuo del sueño utópico de abarcar el espacio y transformarlo en una imagen estática. Pero este anhelo ya nace (nació) como fracaso; hacer del espacio una simulación estática implica olvidar las prácticas y las experiencias que construyen tal ámbito, supone ignorar los objetos y los cuerpos que, con sus respectivas proyecciones e intenciones, construyen el relato del espacio. 

Desde una reflexión sobre cómo incide la práctica escultórica en la conformación de este relato espacial dinámico, MP&MP Rosado (San Fernando, 1971) plantean la muestra “Estructura Espacial Original” en la galería Alarcón Criado de Sevilla. Parten acertadamente de las ideas de Michel Certeau quien, afirmando que “la historia no comienza sino a ras de suelo”, establecía una analogía entre dos tipos de normativizaciones, la de la cartografía (mapa) y la del lenguaje. Ambas planificaciones -construcciones- admiten desviaciones y rupturas: el andar errático, en el caso de la ciudad, sería una suerte de sinécdoque, metáfora o hipérbole para el lenguaje, y ambas significarían un modo alternativo y subversivo de entender el espacio/lenguaje y de alterarlo. 

Es en esta experimentación con lo espacial donde MP&MP Rosado radican su trabajo, planteando una reflexión sobre las potencialidades espaciales participativas de la escultura. Efectivamente, tal y como parece indicar la serie Me siento bien aquí, los objetos, como signos, cartografían la ciudad dibujando mapas alternativos del espacio, elaborado caminos y encuentros entre los individuos y los objetos que obligan a reflexionar sobre lo situacional: sugieren una renegociación del significado de un lugar que, si bien se entiende como público, puede también dar pie a experiencias privadas. Es por ello que MP&MP insisten en el componente participativo del espacio social. Todo arte, claro está, es necesariamente participativo por naturaleza. Sin embargo, lo que nos interesa de la interacción que propone esta muestra es la posibilidad de que esta participación no solo se realice en el encuentro con lo presente (escultura-signo), sino que se origine también a partir del encuentro con lo ausente, con la huella de lo que ha perecido y que hoy es solo rastro (Vea usted, aquí estaba). Se trata de un acercamiento al vestigio de lo que un día estuvo y que hoy, a través de su ausencia, puede ser también punto de partida para la reflexión. Algo que, sin embargo, por inaprensible, es imposible volver a conocer. Ese tipo de experiencias son las que confirman la naturaleza de proceso en el que nos hallamos inmersos siempre al tratar de comprender la esencia de algo, una idea de desarrollo (inacabado), de tránsito, que aparece reflejada en la serie Loading, y que tiene su correlato en Mapa del lugar, donde convergen lo insondable y las influencias polisemánticas que confluyen en el trabajo creativo.

La escultura es un equilibrio tensado entre la naturaleza y la cultura, entre lo individual y lo colectivo, y es ante todo un signo de las ideas que organizan la concepción de un mundo plural. Desde un particular sentido de la ruina, del rastro y de la geografía, piezas como Invisibles de lo visible propician encuentros sorpresivos que enraízan con las experiencias de la deriva (o las derivas, porque ha habido muchas) como práctica político-creativa de la segunda mitad del siglo XX. En este sentido, si el proyecto escultórico plantea algo, es la posibilidad de los discursos alternativos. Piénsese en los bastones de caña de bambú  que, remitiendo a objetos reales, parecen provenir del reflejo de espejos deformantes que nos devuelven su forma desfigurada, transformada en otra. La posibilidad de crear y reinterpretar el espacio sin necesidad de apropiárselo ni coartarlo es la metáfora del trabajo escultórico. De él se ha dicho que se mueve entre el ornamento y la utopía, pues si lo primero ha venido condicionado por el crecimiento de las industrias del espectáculo y el entretenimiento vinculadas a la cultura de masas, lo segundo, el extremo utópico, ha sido el que se ha trabajado en la posibilidad de convertir la estructura formal y el símbolo escultórico en un índice para el advenimiento de modos de organización más justos e igualitarios. La renovada escultura actual bascula hacia este ámbito utópico-crítico, y el proyecto “Estructura Espacial Original” es un ejemplo de ello, pues apuesta por la función participativa del arte, poéticamente subversiva, dinámicamente reinterpretativa de lo social.

Acostumbrados como estamos a relacionar el trabajo de MP&MP Rosado con las reflexiones en torno a la identidad, podría parecernos que esta muestra abandona este camino para centrarse en cuestiones más formalistas, cuando es justamente al contrario. A través de la reflexión sobre el proyecto artístico y la interacción entre aquel y lo espacial, y entre ambos elementos y lo social, MP&MP Rosado no han hecho sino profundizar en la identidad, esta vez reparando en su conformación por medio del diálogo con los signos inscritos en el espacio. La identidad -que es construida, fabricada a través de los discursos políticos, culturales y sociales- es ella misma un símbolo cuyo significado va modificándose. La identidad no es estática, el lenguaje tampoco, el espacio lo es aún menos. Las posibilidades de  modificar estas categorías son infinitas, sin que sepamos donde comienza o termina cada una. En este juego de transformaciones y de diálogos, podríamos finalmente llegar a alterar, incluso, el enunciado de todo lo escrito y reformularlo como interrogante, ¿existe la estructura espacial original?

Galería Alarcón Criado, Sevilla
Del 28 de noviembre de 2013 al 24 de enero de 2014

Texto: Begoña Barrera López