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Lecturas frescas para afrontar el verano

Leer cuentos e ir a la playa: una combinación casi tan perfecta como la del helado de chocolate con naranja. Ahora que el calor aprieta, que los días son más largos y las noches más cargadas de mosquitos, nos parece una buena idea recomendarles la lectura de cuentos, a pequeños sorbos, a lametones o con cucharilla de punta cuadrada porque en verano, son lo mejor.

Que nadie se atreva a decir que no tiene dónde escoger: en los últimos años se han publicado en España antologías a montones. Editoriales como Páginas de espuma, Salto de página, Libros del Silencio, Menoscuarto o Nevsky han trabajado en la reconstrucción del panorama de literatura breve en español, con resultados sorprendentes: unas ediciones cuidadísimas, con ganas de abandonar para siempre el e-book y regresar como lectores pródigos a los brazos del papel encuadernado.

Pero también hay traducciones de clásicos de lenguas extranjeras al alcance de cualquiera. Alfaguara, Alba o Anagrama exhiben sus ejemplares típicos en formato rústico, de bolsillo o trade, en su librería de siempre o en otras. Aconsejamos la visita.

De la mano de Clara Obligado, argentina residente en España desde 1976 y pionera en nuestras tierras de esa actividad tan de moda en los últimos tiempos (como es la elaboración de talleres de Escritura Creativa), no se pierdan sus dos recopilaciones de cuentos “hiperbreves” en los volúmenes Por favor, sea breve (Páginas de Espuma, Madrid, 2001) y Por favor sea breve, 2 (Páginas de Espuma, Madrid, 2012). A través de sus páginas uno va dando saltos con pértiga entre párrafos de distintos autores a simple vista escasos pero inmensamente significativos. El cuento si breve, dos (o mil) veces cuento, que podría decirse.

De la misma editorial, hallarán, por ejemplo, obras de David Roas (Distorsiones, 2010)  o Félix J. Palma (El menor espectáculo del mundo, 2010), quien además edita la antología de cuentos “retrofuturistas” Steampunk (2012) en la editorial Nevsky.

Para no fallar en la elección, recomendamos Ajuar funerario (2012) del peruano Fernando Iwasaki: un conjunto de historias sobre la muerte y la imaginación, lo fantástico no reconocido explícitamente y el misterio de la literatura escrita para sonreír cuando uno no se esperaba hacerlo.

Salto de página, otra editorial especializada en el asunto del texto no demasiado largo, aunque trabaja también otras formas y géneros, presenta dos antologías nada desdeñables: Aquelarre. Antología del cuento de terror español actual (2010) que suma ejemplos de historias que dan bastante miedo de muchas formas distintas, todas escritas en español y como bien ilustra el título, por autores contemporáneos. Aquí algún comentario.

En este mismo sello se encuentran dos recopilaciones fundamentales en lo que al relato corto y siniestro contemporáneo se refiere: Bajo el influjo del cometa (2010) y Como una historia de terror (2008) ambas de Jon Bilbao, perfectas para leer una noche a la intemperie, de acampada en alguna montaña o con el frescor del aftersun todavía sintiéndose en la piel, tras un intenso día de piscina.

Descansando un poco de miedos e inquietudes nocturnas, para los más familiares se encuentra una recopilación de Libros del Silencio titulada Mi madre es un pez (2011) un título raro que no hace otra cosa que parafrasear a William Faulkner y que esconde una lista interesantísima de aportaciones al mundo del cuento en español de los años más recientes, sobre todo en torno al tema de los miembros de una familia y las relaciones entre ellos.

Desde hace relativamente poco, se encuentra en las librerías el último libro del también director de cine Fernando León de Aranoa: Aquí yacen dragones (Seix Barral, Madrid, 2013) o cómo aglomerar en una sucesión no muy extensa de páginas, las ideas y pensamientos que a todos se nos pasan por la cabeza en nuestro día a día, con forma de relato y además, breve: aquellos motivos que despiertan nuestra curiosidad pero en los que no reparamos porque los vemos siempre, y siempre de la misma forma. Trocitos de literatura de lo que se esconde debajo de lo que siempre está ahí. También apto para el calorcillo estival, por supuesto.

Lean y disfruten.

Texto: María López Villarquide