hit counter joomla

More than a pretty piece of flesh

Ryan Gosling está dirigiendo una película, una para la que, además, también ha escrito el guion. ¿Perdón? ¿Hablamos del mismo chulazo que se paseaba por la ciudad de Los Ángeles, café en mano y al ladito de Eva Mendes hace un par de días?

Sí; hablamos de uno de los hombres más atractivos que ha parido el cine de Hollywood en los últimos diez años. Actor, compositor y cantante en su propia banda, ahora también escribe y dirige películas. Repasemos de dónde sale este chico.

A Ryan Thomas Gosling (London, Ontario, 1980) le mola decir que entiende particularmente bien a las mujeres porque se crió con su madre y su hermana mayor desde el divorcio de sus padres. Sea o no cierto este dato, pocos reparos le ponen las hembras para entenderse con él -For now, I'm just going to keep doing the work and hope I don't get fired. If people want to put me up on their walls, I'll love it, dijo. A nosotros nos encanta que le encante.

Arrancó el muchacho en esto del espectáculo audiovisual con el programa infantil 'The Mickey Mouse Club' a la tierna edad de nueve años, cantando, bailando y poniendo muecas traviesas ante las cámaras. Eran los indiscretos años ochenta, tiempos de laca y vaqueros nevados. Tiempos confusos para más de uno: junto a él en esta foto, Christina Aguilera y Justin Timberlake (con cuya familia, además, compartía piso). Poco que añadir.

Tras semejante inicio profesional, que le duró tres años al frente del club del ratón orejudo, la trayectoria de Gosling continúa con participaciones en series de televisión Are You Afraid of the Dark? (1995), Goosebumps (1996), Breaker High (1997-98) y Young Hercules (1998-99), pero no fue hasta su interpretación de un judío neonazi en The believer (Henry Bean, 2001) cuando la crítica comenzó a tomarlo un poco en serio.

A saltos entre producciones de bajo coste y papeles algo encasillados como adolescente con problemas de rebeldía en Murder by numbers (Barber Schroeder, 2002), The Slaughter Rule (Alex y Andrew J. Smith, 2002), o The United States of Leland (Matthew Ryan Hoge, 2003), en 2004 Ryan Gosling “besa el santo” con su primer largometraje romántico: The Notebook (Nick Cassavetes).

Metidito en la piel de Noah, el sufridor, perseverante y embrutecido enamorado por antonomasia, Gosling llegó con esta película, basada en el best-seller homónimo de Nicholas Sparks, a los corazones de las mujeres del mundo en su conjunto.

Con Half Nelson (Ryan Fleck, 2006) desarrolló un complejo personaje del que poco se ha hablado: un profesor de enseñanza secundaria adicto al crack cuya interpretación a base de miradas perdidas y descolgadas, da a su paso por esta cinta un poso de tristeza que pesa demasiado y conmueve hasta al espectador más reacio.

En el año 2007 continúa el interés de Gosling por proyectos de modesto presupuesto y corte independiente. Funda con su colega Zach Shields la banda “Dead Man’s Bones” y, aunque no publican disco hasta el año 2009, compagina su labor como cantante, instrumentista y compositor en el grupo, con interpretaciones como la de Fracture (Gregory Hoblit, 2007) y Lars and the Real Girl (Craig Gillespie, 2007).

En el año 2010, además de All good things (Andrew Jarecki), estrena la tristísima Blue Valentine (Derek Cianfrance) cuya banda sonora, que destaca por unos cuantos temas metidos con calzador del álbum Veckatimest, de los Grizzly Bear (Warp Records, 2009) comprende también varias piezas compuestas e interpretadas por él mismo. Para muestra, el tráiler:

Sin embargo, si acaso hemos de recordar por una etapa concreta a este caballero, probablemente sea por sus participaciones en el panorama cinematográfico de 2011, que hicieron subir el caché de Gosling como la espuma de una buena cerveza. Con la excepción de Crazy, Stupid, Love (Glen Ficarra & John Requa),una comedia bobalicona en la que se parodiaba a sí mismo y a la imagen de guapetón macizo que lo persigue, las otras dos cintas rescataban el lado más perfeccionista y valioso del Ryan Goslin “actor por méritos propios”, ninguneado por muchos pero existente.

En Drive (Nicolas Winding Refn) daba vida a un oscuro “matón de malotes”, profesional de la conducción y especialista de escenas de riesgo en cine que, con las palabras justas, lograba llegar hasta mucho más allá de donde el público comenzaba a entender su conducta. Ambiguo y misterioso, un protagonista que se limitaba a mirar con los ojos de Ryan Gosling y a desarmar al resto de personajes de la trama.

Cosecha del mismo año fue The Ides of March (George Clooney), una ácida visión de la tramoya electoral, retrato de la caída en picado de los principios e ideales de un apasionado periodista al que Gosling regalaba percha y actitudes, demostrando que su físico vale para algo más que para lucir un traje de corte estrecho.

The Place Beyond the Pines (Derek Cianfrance, 2012) y Gangster Squad (Ruben Fleischer, 2013) figuran como sus últimos registros para la gran pantalla, hasta el día en que tenemos noticia de Only God Forgives (Nicolas Winding Refn) su nueva colaboración con el director de Drive, que aún no tiene fecha de estreno y el secretísimo proyecto sin título del siempre grandilocuente Terrence Malick, en donde comparte cartel con Rooney Mara, Christian Bale, Natalie Portman, Michael Fassbender y un largo, larguísimo etcétera que no cabe en este artículo.

Después de eso, la dirección de How to Catch a Monster, una historia que además también es fruto de su invención y que en la página oficial se define como weaves elements of fantasy noir, horror and suspense into a modern day fairytale.

¿Todavía siguen creyendo que están ante un simple pedazo de carne?

Texto: María López Villarquide